Es perfecto para el descanso y la aventura, el Río Huili posee una gran belleza y es propicio para la práctica del remo u otros deportes acuáticos, de igual manera, la zona silvestre esta llena de aves endémicas que se han refugiado lejos de los cazadores, el ave emblemática es el Zambullidor del Titicaca, los locales lo conocen como “la Queñola”, se puede identificar su canto si estas en una balsa oculto en la totora, esperando en silencio.
Un amanecer en la Reserva es refrescante, después de tomar un caliente café seguimos en busca de más zambullidores para registrar sus hábitos, costumbres y también cuidar que el número de estos no disminuyan.
La gente del lago vive de sus recursos, de su totora para alimentar al ganado, para hacer sus islas flotantes, para hacer sus casas, etc. y también de las aves, lamentablemente.
Seguimos navegando a través de los canales de totora, sino fuera por los modernos sistemas de georeferenciación, nos perderíamos fácilmente, sin embargo cualquier embarcación Uro conoce cada canal como la palma de su mano. Nadie mejor que los pobladores para conocer a la perfección las rutas.
Llegamos a acampar, mucho frío y empezamos a armar nuestras carpas, sin embargo el Dios de Los Incas nos aguardaba con un espectáculo de crepúsculos.
Continuará…
PaoGuide


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